miércoles, 8 de mayo de 2013

LA FLAUTA MÁS CARA DEL MUNDO

El título de "la flauta más cara del mundo" no se puede establecer con propiedad, dado que la mayoría de los instrumentos que podrían tener un precio muy elevado no están a la venta.

En cualquier caso y como curiosidad, el instrumento por el que se ha pagado un precio mayor es la flauta Powell nº365 en platino, que perteneció al flautista estadounidense William Kincaid. Esta es su historia.

En 1938 la compañía de metales preciosos Engelhard Metals encargó a Verne Q. Powell una flauta hecha en platino y plata para exhibirla en su pabellón de la  Exposición Universal que se iba a realizar en Nueva York en 1939, y cuyo lema era "Construyendo el mundo del futuro".


La flauta fue terminada el 31 de Mayo de 1939, un mes antes de la inauguración, y Powell pidió a William Kincaid, solista de la Philadelphia Symphony Orchestra, y profesor del Curtis Institute, que probase la flauta antes de ser expuesta. Éste quedó impresionado por el instrumento y quiso comprarla de inmediato. Powell aceptó, pero sólo a la vuelta de la Exposición.


                                                                                    William Kincaid


La flauta era de platino, con el mecanismo en plata y estaba afinada en la=440 con la escala tradicional de Powell. Llevaba el sol en linea, chimeneas soldadas, llaves con puente francés y pata de si con gizmo (sin mecanismo de Mi, ni trino de do sostenido). En el barril llevaba grabado el logotipo de la Expo del 39.

Kincaid mantuvo esta flauta como su instrumento principal a lo largo de toda su vida, tocando con ella en múltiples conciertos, recitales y grabaciones. En 1967, ya enfermo y sin poder tocar más, quiso regalar la flauta a su discípula predilecta Elaine Shaffer.

Esta flautista había estudiado en el Curtis Institute con Kincaid años atrás, y pasaba por ser uno de los mejores flautistas estadounidenses de la generación posterior a Kincaid. Tras haber ocupado el puesto de solista de la Houston Symphony Orchestra durante cinco años, había emprendido una brillante carrera como solista internacional rivalizando con Jean-Pierre Rampal. Su fuerte personalidad y talento artístico la llevaron a tener una especial amistad con personajes tan importantes como Marc Chagall o Herman Hesse.

                                Elaine Shaffer junto a Aaron Copland, ensayando su dúo en 1971


Elaine Shaffer no quiso llevarse la flauta mientras aún vivía Kincaid, pues aunque él ya no la podía tocar, ella no quería alejarle del instrumento que tanto había querido. Tras su muerte, tuvo que tratar con el albacea testamentario para que se reconociese la voluntad del primer propietario, y finalmente la flauta le fue entregada en un hotel de Nueva York durante el verano de 1968. Este pasaje se recoge en el libro que escribió Beverly Shaffer, hermana de Elaine, Angel in Black: A musical life in letters.

Por desgracia, Elaine Shaffer sólo vivió seis años más que William Kincaid. En la foto que ilustra este artículo, junto a Copland, ya estaba afectada por un cáncer de pulmón sin tratamiento posible. Pocos meses después de su debut en el Queen Elizabeth Hall de Londres, tocando las Sonatas de Bach y con tan sólo 47 años, murió.

Su marido, el director Efraim Kurz que había sido titular de Houston, heredó sus flautas. En Noviembre de 1986 la casa de subastas Christie's subastó en Nueva York, entre otros instrumentos, las flautas de Elaine Shaffer y entre ellas la Powell nº365 de platino.

Dicha subasta despertó gran interés entre intérpretes, coleccionistas, anticuarios, etc.

La primera flauta de Elaine Shaffer, una Powell en plata se adjudicó en 4.400$ a Mindy Kauffman, piccolo solo de la New York Symphony. La segunda, también en plata, en 4.900$ a Eleanor Lawrence, presidenta del New York Flute Club. Su Powell en oro de 14 quilates en 27.000$ a un comprador sin identificar.

Por fin le llegó el turno a la nº365 de platino. Las competición se estableció entre Ronald Bourgeault un anticuario de New Hampshire que pujaba para un importante músico de Nueva Inglaterra y Stuart Pivar ,un químico que se había hecho millonario con la fabricación de plástico, y que coleccionaba arte americano. Mr. Pivar estaba sentado junto a Andy Warhol el gran artista pop estadounidense que le acompañaba habitualmente en sus compras y con quien había fundado la New York Academy of Art. Las pujas fueron subiendo hasta que Pivar ofertó 100.000$, momento en el que Bourgeault se retiró de la subasta, pero en el que otro coleccionista de New Hampshire, Eddie Nicholson intervino.

La pugna entre ambos elevó el precio de la flauta hasta los 170.000$ que finalmente ofreció Pivar. El precio final del instrumento, con todos los gastos e impuestos, ascendió a 187.000$ del año 1986. Andy Warhol recuerda en su diario personal el momento de la subasta y la emoción que embargaba a Pivar al ganar la Powellnº 365: "Stuart mantuvo su paleta en alto y pude sentir todo su cuerpo a mi lado sacudiéndose de emoción. Cuando el martillo bajó, Stuart estaba en estado de shock. Luego se tomó... dos martinis dobles y cuatro chocolates calientes."

La flauta fue prestada al Metropolitan Museum of Art de nueva York donde estuvo expuesta junto a otras muchas magníficas flautas (la colección es espectacular), y retirada más tarde por su propietario.

Finalmente el 13 de Octubre de 2009, la flauta volvió a ser subastada por Christie's en el Rockefeller Plaza de Nueva York, y en esta ocasión la Powell nº365 en platino que perteneció a Kincaid, Shaffer y Pivar alcanzó un precio de 37.500$ que pagó un comprador anónimo.


                                                       Powell nº 365 en Platino



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