domingo, 12 de septiembre de 2010

¿QUÉ FLAUTA ME COMPRO?: ESTUDIANTE.

Siguiendo la entrada en la que hablaba acerca de la compra de nuestro primer instrumento, escribo ahora acerca de cuestiones importantes para la compra de nuestra siguiente flauta.

Una buena flauta de principiante debe habernos servido al menos hasta el final del Grado Elemental o hasta los primeros años del Medio.

Primera cuestión. ¿En qué momento debemos cambiar el instrumento? Pues depende de cómo esté la flauta que tenemos. Este instrumento suele sufrir bastante; raro es que no haya padecido alguna caída, golpe, etc...por lo que el mecanismo puede estar algo dañado o el tubo golpeado. Además los ajustes periódicos que le vayamos a realizar (enzapatillado, cambio del tapón, muelles y demás) van a durar menos tiempo debido a ese desgaste.

Se supone que un alumno de entre primer y segundo ciclos de Grado Medio (2º-3º) va teniendo que ocuparse de cuestiones como la afinación, la igualdad rítmica y mecánica, la sonoridad en registros extremos, la capacidad dinámica y otros aspectos que se van a ver obstaculizados por una flauta de un nivel básico y con varios años de antigüedad.

Una vez decidido el cambio, hemos de ver nuestras posibilidades económicas y lo que nos ofrece el mercado. Algunas marcas ofrecen instrumentos desde iniciación hasta concertista. Otras marcas, normalmente las norteamericanas y algunas japonesas de primer nivel, sólo ofrecen instrumentos desde modelos de estudiante avanzado. Suelen ser instrumentos con el tubo, por lo menos, en plata. El precio puede variar bastante si compramos una flauta de una marca que ofrece toda la gama o si es de otra que sólo ofrece instrumentos "avanzados". Por poner algún ejemplo, estaríamos hablando de Yamaha, Pearl o Trevor James en el primer caso, y Muramatsu o Powell en el segundo.

Cualquiera que sea la opción elegida, normalmente las garantías pueden y deben ser altas. Todas las marcas mencionadas y muchas más ofrecen buenos instrumentos. ¿Qué nos puede decantar por uno u otro?. Desde mi punto de vista no es tan importante la marca como el servicio y la atención del distribuidor. Estamos pensando en un gasto medio-alto, entre 1.200 y unos 3.500 euros. ¿Qué menos que nos permitan probar varios instrumentos de distintas series y/o marcas? ¿Qué menos que tener un periodo de prueba en el que podamos devolver el instrumento si no nos gusta? ¿O un periodo de garantía sobre la mecánica y todos los elementos del instrumento?.

Afortunadamente cada vez hay más tiendas y son más profesionales en su atención. Pero los flautistas estamos demasiado acostumbrados a gastar mucho dinero y a recibir pocas atenciones (la flauta es un instrumento caro comparado con sus familiares orquestales, clarinete, saxo, oboe...). Exijamos siempre la factura de compra que avale que ese instrumento tiene todas las garantías de origen y de importación.

En cuanto a las opciones del instrumento, como ya he dicho en otra entrada, creo que el mi partido es imprescindible, pues supone un gasto igual o muy poco mayor, y nos soluciona muchas dificultades. La pata de si no es ahora mismo un recurso importante, aunque tampoco supone ningún problema, más allá de un poco más de peso. Yo también prefiero el sol adelantado pues se adapta mejor a la postura del cuarto dedo de la mano izquierda.

El material también puede plantearnos dudas, pues podemos encontrar instrumentos que nos ofrezcan la cabeza, el cuerpo y hasta el mecanismo en plata. Yamaha ofrece prácticamente por el mismo precio dos flautas, una en plata, y otra en alpaca pero con agujeros soldados. Marcas como Pearl ofrecen chimeneas de oro en algunas de sus cabezas...El tema del material es una eterna duda entre los flautistas. Científicamente se supone que la diferencia es imperceptible entre dos tipos de metal distintos. Sin embargo, la mayoría de los flautistas y constructores atribuyen distintas cualidades sonoras al material básico e incluso a las distintas aleaciones que se introducen en el mismo.

Hay muchas opiniones al respecto, pero muy poco de lo que podemos leer ofrece datos objetivos. Quiero mencionar el interesante trabajo de la flautista austríaca Renate Linortner, que realizó su tesis doctoral acerca de la importancia del material en la sonoridad. Se trata de una serie de experimentos con flautas de distintos materiales y distintos flautistas. Los resultados son tremendamente reveladores acerca de la escasa importancia que tiene el material en la apreciación tanto objetiva (con espectrógrafos) como subjetiva por parte del público. En definitiva, es mucho más importante la construcción del instrumento que el material del que está hecho.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

BEATBOXING vs TAFFANEL

El curso pasado estando en el Conservatorio Superior de Córdoba un alumno de mi clase de cámara, flautista, me comentó que acudía a la I Convención de la recién creada Asociación de Flautistas Españoles. Comentamos alguna cuestión acerca de ésta, y en un momento dado me dijo que una de las actividades que más le apetecía presenciar era un taller de "beatboxing" que allí iban a impartir.

Esto me hizo pensar acerca del tema. Evidentemente yo ya conocía (como la mayoría de flautistas) a Greg Pattillo por sus videos de youtube. Un compañero de otro conservatorio me los había enseñado y ambos habíamos echado unas risas viendo su versión de "Pedro y el lobo", o de "El inspector Gadget"; como curiosidad o rareza tenía su gracia. Pero el interés del alumno por el beatboxing encendió una luz de atención en mis esquemas flautísticos (que probablemente deben estar muy desfasados).

¿A un alumno de un Superior (era un alumno "normal", de nivel medio) le llamaba más la atención el taller de beatboxing que, por ejemplo, los conciertos de flautistas eminentes o las clases magistrales de otros tantos?

Hace unos días el excelente blog laflautatraveseradesdelabarrera (cuyo enlace podéis encontrar a la derecha), publica unos de los últimos videos del tal Pattillo. Y he vuelto a pensar en el tema.

Vaya por delante que Pattillo como cualquier otro flautista me merece el mayor respeto. Sea cual sea su visión estética, flautística, personal. Veo que su formación es eminentemente clásica; realizó sus estudios superiores en el Cleveland Institut of Music con Joshua Smith, y ha trabajado algunos meses como primer flauta en una orquesta china (Guangzhou Symphony Orchestra). Esto me hace pensar que sus pretensiones primeras no debían de ser muy distintas a las de cualquier otro flautista que dedica años a seguir un plan de estudios convencional y recibe varapalos de audición en audición. El desarrollo de la faceta por la cual le conocemos lo desconozco.

Una vez expresado mi respeto a lo que él quiera hacer, sus videos youtuberos me parecen graciosos como broma (cuando hemos tocado miles de veces el solo de "Pedro y el lobo", una lectura friki tiene su punto, y el efecto del beatboxing puede ser atractivo en sí), pero como dice el refrán, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Resulta que lleva publicados ya más de 50 videos. El que inserta laflautatraveseradesdelabarrera es una especie de single de un trabajo mayor (PROJECT se llama), en el que hay una mezcla de estilos entre jackass (esos videos gamberros en los que algunos pandilleros van haciendo o haciéndose trastadas para provocar la risa), la tradición hippie americana y el rap (que es el marco en el que el beatboxing vocal se desarrolla). Supongo que me falta un sentido del humor más anglosajón para captar todo su sentido. Tradicionalmente esta civilización ha tenido una mayor facilidad para parodiar sus referentes culturales (entre otros). Supongo que dada la dificultad de los músicos españoles para acceder a esos mismos referentes no desarrollé esa cualidad.

El archifamoso e hiperadmirado Emmanuel Pahud tiene también subido en internet un video del concierto de Mozart (sancta sanctorum del repertorio flautístico), con el Ensemble Haydn de Berlín dirigido por su compañero berlinés Hansjörg Schellenberger. Este video ha sido visto a fecha de hoy 13.994 veces. El concierto en re, tocado por él en Estambul junto a la Filarmónica de Berlín y dirigido por Mariss Jansons se ha visto en 4.887 ocasiones. Su video más visto ha sido si no me equivoco, una interpretación de la Courante de la Partita de Bach (53.241 veces).

La versión del Syrinx de Debussy por Sir James Galway se ha visto 207.341 veces. Rampal llega a 58.892 visionados de su 2º movimiento de la sonata de Poulenc. Y otros "dioses menores":

-Sharon Bezaly tiene un video con 26.808 visionados.
-Alain Marion tocando el re mayor de Mozart, 3.979.
-Jacques Zoon tocando la sonata en sol menor de Bach, 770 reproducciones...


Pues bien, solamente su versión de "El inspector Gadget" Pattillo ya ha sido vista en.......21.948.293 ocasiones (si, veintiún millones y pico, mucho más que todos los grandes flautistas juntos), "Pedro y el lobo" 2.306.077, "Super Mario Bros" 17.366.066.....

Imagino que el tal Pattillo debe tener una agenda completísima y sólo cabe felicitarle por haber asegurado su existencia flautística gracias a una ocurrencia como esta. Ya protagoniza también algún dúo con Robert Dick, y una de sus últimas aportaciones es la première de un concierto para beatboxing flauta y orquesta de cuerdas, cuyo autor es un tal Randall Woolf bajo la dirección de Ransom Wilson, otro flautista virtuoso estadounidense. En este concierto ("Native tongues" se llama) se presenta bajo un aspecto mucho más academicista o clásico, y elude todos los referentes tan paradigmáticos en el resto de su trabajo.

Volviendo al principio de mi reflexión, ¿qué es lo que hace tan atractivo para una masa tan enorme de espectadores esta mezcla de referentes contraculturales?. Pero sobre todo, ¿hay algún rechazo instintivo por la herencia cultural?

Para no centrarme excesivamente en nuestro flautista, estas preguntas también me las he planteado con otros fenómenos mediáticos. Películas, libros, multitud de programas de TV...trabajos todos ellos en los que la aportación no es la construcción o la transmisión sino la deconstrucción de los esquemas recibidos. Es una especie de catenaccio cultural, en la que es más importante la destrucción de unos determinados modelos que la proposición de nuevas formas.

No creo que sea sospechoso de un excesivo conservadurismo estético. Conozco y practico todos los efectos sonoros de la música "actual" y las obras de la más estricta vanguardia. Desde hace años toco en distintos grupos de música contemporánea, he participado en diversos talleres de composición para jóvenes autores y he tocado en muchos festivales específicos de este ámbito. Pero creo que el fenómeno del que hablo no tiene nada de contemporáneo, actual o vanguardista, pues de hecho las piezas son versiones de obras ya escritas, o creaciones que redundan en el efecto mismo pero sin una mayor pretensión musical.

La duda me asalta cuando, como profesor, me enfrento a la realidad de que a un alumno (uno o miles?) le atrae más este detalle que las propuestas que yo le presento.

En este aspecto las cuestiones son múltiples, las preguntas me asaltan y cada una es más inquietante que la anterior, pero todas orbitan alrededor de las teorías de la comunicación (de las que soy un perfecto desconocedor, pero puedo intuír). Y evidentemente la comunicación es el fondo mismo de nuestro trabajo, bien como profesores o como intérpretes.

RAFEL FESTIVAL. CONCIERTO DEL 11 DE NOVIEMBRE.

Promoción del concierto de Solistas de Zahir Ensemble en el canal TVF Estreno absoluto de "Mi ventana 02" de Diana Custodio...